viernes, 13 de septiembre de 2013

Pese a los gobernantes poblanos


Las Buenas Conciencias
Adolfo Flores Fragoso

  • Ciudadanos sin opinión

Me han compartido la más reciente entrevista hecha a Zygmunt Bauman, sociólogo polaco (Poznań, 1925), quien a partir de su definición de “la modernidad líquida y sólida” aporta una visión diferente sobre las contradicciones en las relaciones sociales y su fragilidad frente a la flexibilidad de la economía, la política, y todo lo que ostente poder en el actual mundo globalizado.

De su pensamiento, es de llamar la atención la manera como los movimientos sociales, por ejemplo, son vistos desde el poder como entes amorfos y contaminantes del orden. En una postura más radical, asegura Bauman, el marginado es visto como la suciedad social que no debe manchar el orden que impone el poder político.

Cito una respuesta del pensador hecha recientemente a El Mundo: “La relación de dependencia mutua entre el Estado y los ciudadanos ha sido cancelada unilateralmente. A los ciudadanos no se les ha pedido su opinión, por eso ha habido manifestaciones en las calles. Se ha roto el pacto social, y no es extraño que la gente mire cada vez con más recelo a los políticos”.

Esta reflexión pudiera aplicarse igual al actual escenario nacional que al local poblano: el gobernante impone decisiones a los ciudadanos sin consultarlos, sin que opinen.
Es así como imponen autoritariamente cualquier capricho: igual un inservible puente Carlos Camacho que una rueda de millonaria fortuna con decisiones innecesarias en las que el mensaje es contundente: “Yo gobierno, y tú —marginado ignorante— te callas.” 

Bauman lo resume en una frase: “La austeridad que están haciendo los gobiernos puede resumirse así: pobreza para la mayoría y riqueza para unos pocos (porque esos pocos somos quienes decidimos)”. 

La pregunta inmediata es: cómo salir de este laberinto.

La respuesta del polaco es contundente: “La razón de fondo es que los políticos no tienen ningún poder, el estado no tiene poder. En el mundo globalizado en el que vivimos, las decisiones las toman los poderes económicos que no entienden de fronteras…”.

Personalmente, tampoco entiendo al político solitario, arrogante, mediocre e inservible.
La pregunta necesaria es: ¿qué futuro hay que construir para Puebla (y México) pese a ellos?


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