martes, 20 de agosto de 2013

De remesas y pobrezas (II)


Las Buenas Conciencias
Adolfo Flores Fragoso 


 
El ingreso de remesas provenientes de Estados Unidos al estado de Puebla cayó 4.9% en el primer semestre de 2013, respecto al mismo lapso en 2012. Esto sucedió en menos de dos semanas que escribí el artículo anterior.

Estructuralmente hablando, no hay cambio alguno de lo que aportaré en estas líneas.

Hay que partir de una base: la remesa sin educación, sin objetivo, sin una política pública —tan de moda convocar su ausencia desde hace más de 20 años— genera pobreza.

En una comunidad vecina a Tecoltepec (al noreste de Coxcatlán, Puebla) encontré hace un año decenas de bultos de cemento endurecido, una suerte de minitractor abandonado y más de diez cajitas de despensas con productos caducos.

“Vivo de lo que me envían de Estados Unidos —reveló Josefa, matriarca de 56 años de edad— y esas cosas nos las han venido a regalar del gobierno, pero de nada sirven mientras no haya trabajo en el pueblo”.
Josefa está en el promedio de las comunidades poblanas: remesas no superiores a los 600 dólares mensuales es con lo que subsiste.

“Sale para salir del paso, nomás”, argumentó.

Eso me atrae una experiencia del modelo de ingreso de dólares a la India: nada les aportan los gobiernos, nada les regalan, nada les subsidian. Por el contrario: con el comprobante del envío proveniente del extranjero tienen acceso a programas y cursos donde por cada dólar invertido en educación les muestran modelos de autoempleo con los que los comprometen (y lo logran) a triplicar esas remesas.

El desarrollo de las comunidades queda reflejado tanto en un mejoramiento en su calidad de vida familiar como de inversión en servicios básicos que los propios pobladores costean.

Mientras que en México, insisto, la remesa genera pobreza, en la India repunta como riqueza, o por lo menos como riqueza relativa comunitaria y generacional.

¿Generacional? Por supuesto: si los hijos de familias dependientes de las remesas no asisten a las escuelas, quedan condicionados a trabajar en labores comunitarias a bajo sueldo. Obviamente la mayoría evita esta situación.

En nuestro país preferimos cruzarnos de brazos y subsidiar a la pobreza sin políticas públicas que generen trabajo y dinero para un desarrollo comprometido y real.

lasbuenasconciencias@yahoo.com.mx
Twitter: @floresfragoso