jueves, 1 de agosto de 2013

De remesas y pobrezas I


Las Buenas Conciencias
Adolfo Flores Fragoso



Toda emigración propicia la desigualdad en la región de origen pero, a diferencia de hace una década, en México ya no favorece la reducción de la pobreza vía las remesas.

Ahora que el tema de la pobreza es puesto en la mesa de debates, vale la pena rescatar un asunto prioritario pero poco explorado a la fecha: el uso de las remesas y su potencial impacto en diferentes aspectos de las economías regionales.

Desde mi punto de vista, estamos en la última oportunidad para sacar buen provecho del factor remesas.

Y digo última pues a partir de 2010, éstas han permanecido estancadas en cuanto a cifras de ingreso a nuestro país. Pero lo que es peor: en los últimos once meses ha habido una tendencia negativa hasta verlas caer en 8.7 % y registrar sólo 21.4 mil millones de dólares en mayo de 2013.

Para ser más preciso: a la fecha las remesas reflejan un nivel de 17.7 % por debajo del pico de diciembre 2007, el último año de reportes optimistas por parte del Banco de México.

¿Qué hacer con lo que todavía nos llega desde los Estados Unidos?

En situación de crisis, advierte el experto Dilip Ratha, hay que retomar el posible impacto de las remesas como fuente de crecimiento y desarrollo, a partir de políticas públicas que favorezcan el desarrollo regional y el combate a la pobreza al corto y largo plazo.

El secreto radica en educar a las familias receptoras en el uso de ese dinero que, más que elemento de poder de compra o inversión social —modelo que en pocos estados del país ha funcionado—, sea utilizado como pequeña inversión inicial para la manutención familiar.

Un proceso complicado, más de reeducación que de mera capacitación para el trabajo. Un ejemplo lo ha puesto la India, donde las remesas invertidas en esquemas de labores productivas familiares han reducido los niveles regionales y geográficos de pobreza.

Pero, ¿quiénes deben ser los protagonistas de una estrategia que exige resultados casi inmediatos y permanentes, y cómo aplicarla?

En la próxima entrega intentaremos darle forma a la propuesta.


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